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12.12.2016
NOTICIAS DE LA ENERC
EN PRIMERA PERSONA

En primera persona: Kevin Perelman

Hoy escribe Kevin Perelman, productor egresado de la ENERC con el cortometraje de tesis “Óxido”, que participó recientemente de la Competencia Argentina de Cortometrajes en el 31° Festival de Cine de Mar del Plata.
El día que me inscribí en la ENERC, no me imaginaba terminar el ciclo viendo nuestra tesis Óxido seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Históricamente, el Festival es la cita anual obligada de todo estudiante de cine deseoso de experimentar lo mejor que este arte nos puede dar y lamentablemente, por motivos laborales, nunca había tenido la oportunidad de vivirlo. Ir por primera vez con un cortometraje en competencia hacía la experiencia particularmente especial.

            El proyecto en su gestación fue un desafío a cada paso, las complicaciones abundaban y las cosas parecían resolverse en cámara lenta, corriendo tras la inamovible fecha de rodaje. Teníamos muchas cosas resueltas por suerte, ya que el aporte de la ENERC para el corto fue inmenso: cámara, luces, gripería, sonido, postproducción y dinero. Sin todo esto jamás hubiese sido posible concebir de esta manera la realización de nuestra idea y, sumada la ayuda de nuestros “Oxiproductores” a través de Ideame, finalmente se sobrevivió al rodaje. Así fue como emprendimos una kilométrica postproducción con trucas digitales y música original, que terminó con lo justo para presentar la obra en nuestra noche de graduación.

            Meses después, cuando corrió el rumor sobre Óxido en el Festival, no creíamos que realmente iba a pasar, hasta que se concretó y fue finalmente una realidad. Después de todo el trabajo y empeño que pusimos en crear esta película, ver frutos de este tamaño realmente da satisfacción y reafirma que no hicimos mal en elegir sumergirnos de lleno en el mundo del cine.

            En mi caso particular, después de haber estado de rodaje en rodaje todo el año, me reservé los días y armé la ida al festival como unas “vacaciones en la playa”. Eramos varios yendo en ese plan a una casa que nos prestaron en Punta Mogotes, el plan no podía fallar. No concebía faltar, de manera que llegué a rechazar trabajos para poder asistir. Así fue como desde el momento que llegué, aproveché para estar todos los días moviéndome de un lado a otro de Mar del Plata, corriendo para llegar en horario a las funciones. Descubrí que el ritmo del Festival está lejos de ser similar al de unas vacaciones convencionales.

            El primer día que llegamos, al acreditarnos, nos enteramos que durante toda la semana del festival, Óxido iba a estar disponible para ver online en la plataforma Odeón. Al principio me pareció raro, ya que el estreno no era hasta casi el final del Festival. Pero la realidad es que fue lo mejor que pudo haber pasado. A más de uno nos debe pasar de querer mostrar nuestro trabajo, y el hecho de tener que abstenerse de publicarlo por cuestiones de festivales o derechos, nos hace tener que esperar bastante para poder mostrarlo al mundo. Esto nos habilitó la posibilidad de compartirlo abiertamente y no perdimos tiempo en buscar sumarle público virtual a la película. ¿Qué sería una película sin espectadores?

            Así pasaron los primeros días del Festival, absorbiendo una diversidad inquietante de películas de temáticas y géneros tan diferentes como animales hay sobre la tierra. Realmente es sorprendente la magnitud y el despliegue de este evento, que evidencia la cantidad de energía y tiempo que se invirtió en él de parte de quienes lo organizan. Sumado a su alto nivel en la calidad del contenido proyectado, resulta en un viaje sin desperdicio.

            Una de las cosas más importantes que uno se lleva de asistir al Festival, es conocer a la gente que está transitando el mismo camino, cada uno en sus diferentes momentos. Son las personas con las que uno puede compartir un rodaje y son las mismas con las que te vas divertir comiendo un asado o charlando en las fiestas en el Torreón del Monje, el punto de encuentro del Festival que nos juntaba a todos los “raritos del cine” que invadimos la ciudad durante esos días. El cine es mucho mejor entre amigos, de eso no hay dudas.

            El día del estreno de Óxido finalmente llegó y junto a Victor López, director del corto, fuimos testigos de funciones a sala llena, donde presentamos el cortometraje junto a los otros directores y expusimos nuestras ideas ante las preguntas de los moderadores y eventualmente del público. A mi parecer, los cortometrajes que integraban la competencia tenían un nivel realmente destacable. Da placer compartir pantalla con obras tan bien logradas. Particularmente había temáticas y estilos muy heterogéneos, lo cual hacía que cada corto aporte una nota única en el repertorio del programa de la Competencia Argentina de Cortometrajes. Lamentablemente no fuimos destinatarios del premio, sin embargo la experiencia de haber recorrido estas vivencias, ya es suficiente para guardar un recuerdo que perdurará como celuloide en mis retinas.