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08.04.2016
NOTICIAS DE LA ENERC
En Primera Persona
 

Hoy escribe Ernesto López Jové, estudiante de la especialidad de guion, seleccionado por su performance académica para participar como integrante de Jurado Mezcal del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, que invitó a un alumno de la ENERC como reconocimiento a la trayectoria de nuestra Escuela.

La ENERC es un espacio de lo más fértil en oportunidades que conocí jamás. Siento que todos los que tuvimos la suerte de poder hacerla nuestra escuela hemos vivido esta riqueza enorme.  Recuerdo en la primera charla que nos dio nuestro rector apenas siendo ingresantes. Pablo Rovito nos dijo: “Esta escuela es suya. Ahora les toca a ustedes apropiarse de ella. Les toca esforzarse por ocupar y aprovechar este espacio. Nosotros vamos a hacer todo para estar a la altura de sus expectativas y de la demanda que nos planteen con ese esfuerzo”. Parece una charla tan lejana pero es tan presente a la vez.
Tres años después, cerca de la graduación, esta promesa/advertencia se ha cumplido con creces. Lo que yo siento que me enriquecí estos tres años hacen que mi deuda con la escuela y mis compañerxs ya sea impagable.

Cuando ya parecía que no se podía abusar más de toda esta generosidad exigente de la escuela, me vuelvo a sorprender. La ENERC me presenta la oportunidad última de viajar a México para representarla como miembro del Jurado Mezcal en el 31o Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
El Jurado Mezcal define el ganador a mejor largometraje mexicano. Es un premio de medio millón de pesos, el más grande de todo el Festival. En sus comienzos el Jurado Mezcal estaba compuesto por estudiantes exclusivamente de Guadalajara. Comenzó a incluir integrantes de otras partes de México y hoy por hoy se ha convertido en un encuentro de escuelas de cine que abarca Centro América, el Caribe, Sudamérica y Estados Unidos, además de un estudiante del país invitado de honor (Suiza, este año). De los 30 Jurados yo era el único representante de Argentina. 
En los 10 días que dura el festival todos estos estudiantes vivimos juntos y vimos en grupo las 19 películas en competencia. Es para mí una de las experiencias de intercambio más fructíferas y diversas de mi vida. Las distintas formaciones y nacionalidades dentro del jurado se suman a un amplio abanico de intereses y especialidades diferentes. Esto valoriza mucho el aporte individual de cada jurado. Cada intervención en los debates son algo nuevo, fresco y estimulante, que en verdad hacen trabajar la cabeza y reflexionar sobre un nuevo punto de vista, una mirada diferente, otro criterio de evaluación. Las votaciones se vuelven así muy dinámicas y por completo intrigantes.

El trabajo es intensivo. Cada día realizamos reuniones para avanzar el debate progresivamente más allá de las inevitables discusiones a la salida de los cines y en los pasillos. La última de las reuniones para deliberar nos llevó más de cuatro horas y media, muy acaloradas y febriles. Terminó pasada la medianoche en el salón del hotel donde estábamos concentrados, con todos los fumadores desesperados y ya abstinentes, pero con una película ganadora y una mención de honor. Ambas son películas fascinantes. Maquinaria Panamericana, un comedia corrosiva, imparable y novedosa y Margarita un retrato documental tan inteligente y simple como es conmovedor y humano. El placer de verlas y transformarse con ellas solo se compara con el entusiasmo que generan por el cine Latinoamericano.
Entusiasmo justamente creo que es la palabra que mejor define el sentir compartido de este Jurado de estudiantes, tan diverso. En esa primera charla con Rovito, nuestro rector dijo otra máxima que se terminó cumpliendo: “Aprovechar la ENERC no se limita solo al interior de las aulas, los sets o las salas de edición. Uno de los mayores valores de la escuela se cosecha en sus pasillos”. Es invaluable la suerte de tener grandes compañerxs, apasionados y generosos con su conocimiento con su tiempo y su esfuerzo, tanto dentro como fuera de la escuela. Es engrandecedor para todo proyecto propio el tener otras cabezas para soñarlos juntos y brazos amigos para hacerlos realidad. De la misma forma con los otros estudiantes del Jurado Mezcal compartimos, discutimos y nos aconsejamos sobre nuestros proyectos y tesis (aún hasta el día hoy).

Este concepto de aprovechar pasillo en la escuela aplica para otras cosas lo mismo que en el festival. Implica una serie de contactos humanos y profesionales. Como conocer cineastas con una trayectoria enriquecedora para uno. O lo mismo críticos, historiadores, teóricos, organizadores y representantes de la industria. Este intercambio genera herramientas y abre posibilidades para el mundo laboral.
Es difícil dar cuenta de todo lo que se permite aprovechar un festival de cine. Esos diez días parecen más de un mes. Tal es la densidad de descubrimientos, emociones y actividades en muy poco tiempo; sumada a todas las personas maravillosas que uno conoce y las relaciones entrañables que se forjan. Y sin embargo, una vez llegado el final, se siente que no fue nada ese tiempo que duró. Parece que todo se esfuma en un suspiro cuando apenas empezaba. Exactamente lo que sucede en la ENERC.

Siento que le debo todo a la Escuela, y a la vez siento que me debo a ella. Lo mismo me pasa frente a la generosidad de mis compañerxs y de toda la gente, instructores y no docentes, que nos acompañamos en este viaje de tres años. Que sigamos mucho tiempo compartiendo este camino que arrancamos juntos. Gracias infinitas.